CARMEN REATEGUI ROSSELLO
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“Cuando una limeña se hace peruana” La escritora y comunicadora analiza el significado y la gesta de la obra Causa Pop- ular de la artista Carmen Reátegui Por Josefina Barrón Hace tiempo que Carmen Reátegui amasa una causa. Está hecha de papa, y rellena de dignidad, identidad, amor al terruño que es palabra para patria. Tiene tantos sabores y texturas esta causa como suelos y naciones nuestro país. Es propuesta plástica y es esencialmente política, en tanto representa a Carmen artista y ciudadana, individuo que pertenece a una polis o conjunto organizado: Perú. En la feria de Art Lima de este año, la causa de Carmen se materializa en cuatro carretillas de supermercado cargadas de papas labradas en piedra de Huamanga dentro de un recinto rojo bandera que tiene el color de la sangre que tan a la piel se nos viene a quienes vivimos el caudal de muerte de los años del terrorismo y la guerra interna. Causa Popular se titula la propuesta de Carmen. No analizaré la obra, pero sí su gesta. Todo empezó en los ochenta, cuando el Perú entró en una etapa de honda desmoralización y muchos artistas reflejaron la realidad de aquel tiempo. Coches bomba, orfandad y dolor, hiperinflación, desconcierto, cadáveres anónimos, país sin rumbo y, cual coda, cintas de video que mostraban cómo el dinero lo compraba absolutamente todo. El artista bebió de su descarnada realidad. El dolor precipitó el arte. Un arte entre lo puro y lo social, lejos de panfletos y consignas, y hasta desde el lirismo más solipsista. Carmen abrió los ojos y el corazón, analizó su limeñismo confortable, su ciudadanía del mundo, su estar y no. Entró a Bellas Artes en el 81, comienzo de la década más terrible. Quiso pisar tierra, optar por el Perú. Decidió hacer mucho más desde su arte para despertar la amodorrada conciencia, la de ella, la de otros, así ensayar respuestas. No sería nunca más indiferente. Ni ella ni su obra. Allí empezó su causa popular a amasarse. Causa que este año exhibe en Art Lima, causa que adquiere formas distintas, contundente, peruana. Clamor, resistencia, construcción de ciudadanía. Me remito a Arguedas, aunque parezca no tener nada que ver con la Causa Popular de Carmen. Encarnado en Ernesto, personaje de la novela “El zorro de arriba y el zorro de abajo”, Arguedas habla de su vida, de los encuentros y desencuentros de dos mundos que él vivió en carne propia y que perdur- an hasta hoy: “... bien sabemos que los muros aislantes de las naciones no son completamente aislantes. A mí me echaron por encima de ese muro, un tiempo, cuando era un niño; me lanzaron en esa morada donde la ternura es más intensa que el odio y donde, por eso mismo, el odio no es perturbador sino fuego que impulsa”. La obra de arte está cargada del ser que la crea y a la vez lleva el sello de su tiempo. Nunca está al margen de la sociedad en cuyo seno se alumbra. Así, la Causa Popular de Carmen alguna vez se hizo desde los muñones de los cedros de Villa que yacían desperdigados a lo largo de una avenida, evidencias de la indolencia, del abandono de parte de las autoridades. Carmen hizo de algunos de esos muñones, símbolos de la lucha colectiva. Y propuesta artística. Es que, en la dimensión del arte, la realidad siempre será fuego que impulsa. Carmen seguirá amasando un ideal, más allá de los soportes que utilice: una noble Causa Popular.