CARMEN REATEGUI ROSSELLO
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INMENSA TRISTEZA, PERO DE UNA INSÓLITA ESPERANZA Federico CAmino Macedo, Catedrático Principal de filosfoía en la PUCP (Carta personal dirigida a Carmen Reátegui tras visitar la exposición Ofrenda, realizada en la Galería Pancho Fierro de la Municipalidad de Lima Metropolitana, entre el 4 de abril y el 6 de mayo de 2018) Querida Carmen, todavía estoy bajo la magia y la fuerza de tu Ofrenda que me ha impresionado mucho y que te agradezco por lo que me ha dado. Hoy estuve largo rato asombrado y como poseído por tu Ofrenda. Había mucha gente lo que me alegró pues además se podía intuir que estaban afectados por lo que experimentaban al observar tus rosas marchitas o los maíces blancos y el dorado con la referencia a las pinturas clásicas de Courbet y Mantegna y lo que significa el Eros y el Thanatos. Carmen,vi varias veces el vídeo del árbol itinerante y su proyección en el ámbito de lo sagrado en tanto símbolo de la vida y testimonio de la muerte tal como lo entiendo.Me dejó un sentimiento de inmensa tristeza,pero de una insólita esperanza. Habría mucho que decir y mucho más que es imposible de expresar pues toca lo inefable,lo que no cabe en las palabras pero que sabemos que está allí,no sé si en el corazón o en la mente. Te he dejado unas líneas pero con las justas podía escribir por lo oscuro de lugar y porque el lapicero se quedó sin tinta. El joven guardián me prestó el suyo, que tampoco escribía bien. Ha sido un sábado memorable. Un fuerte, emocionado y agradecido abrazo, Federico.